Silencio en medio del ruido: jardines escondidos de Madrid

Ha comenzado la primavera y el cuerpo nos pide salir a la calle y disfrutar la ciudad.

Madrid esconde entre sus apretadas construcciones una serie de pequeños -y no tan pequeños- jardines que, si no te han dicho donde están, seguramente aún los estés pasando por alto.

Estos remansos silenciosos sorprenderán a los que busquen sosiego y naturaleza sin salir de la ciudad. Por ello, os proponemos una ruta para descubrir estos espacios urbanos que crean una red de zonas verdes, y que como “satélites”, orbitan alrededor de los grandes parques y se cuelan entre los edificios, abriendo aún más la perspectiva urbana… Eso sí, con un encanto y atmósfera muy especiales debido a su tamaño y ubicación.

Os recomendamos nuestra selección por los jardines secretos de Madrid, y es que no todo en la ciudad son edificios, tráfico y coches. Para nosotros, este es el ‘must’ cuando buscamos un par de horas de tranquilidad urbana.

Foto por losminimos
  • Jardín del Príncipe de Anglona

Empezamos nuestro recorrido en pleno centro de la ciudad, en el barrio de La Latina, concretamente al final de la Plaza de la Paja. Dentro de este denso conjunto urbano se esconde el Jardín del Príncipe de Anglona del siglo XIX. Detrás de una tapia de ladrillo que resguarda esta joya de Madrid. El jardín debe su nombre al palacio contiguo, una residencia noble de los herederos de Álvaro de Benavides. Fue en el siglo XVII cuando estuvo habitado por ilustres cortesanos como el Príncipe de Anglona. Con una dimensión de 800 metros cuadrados fue reformado a principios del siglo XX y aún conserva la traza original neoclásica. Se estructura a partir de un parterre en crucero dibujado con setos de boj. Ocupando el centro hay una fuente de piedra y cuenta con un cenador de hierro y una pérgola que en primavera se convierte en una maravillosa rosaleda.

El jardín se sitúa en una zona elevada por lo que se puede disfrutar de unas bonitas vistas además de la paz y el sosiego que transmite este pequeño jardín en pleno centro histórico de la capital. Si queréis visitarlo podéis ver su horario aquí porque no siempre se encuentra abierto.

Foto por Xauxa HÃ¥kan Svensson
  • El huerto de las monjas

Si cruzamos la céntrica calle Segovia y subimos de nuevo por la calle del Rollo hasta el número 7 de Sacramento nos encontramos uno de los jardines secretos más desconocidos y con más encanto de Madrid, el Huerto de las Monjas. Se accede a través de un pasaje de edificios modernos ubicados en lo que antes había sido el Convento del Santísimo Sacramento al que perteneció el jardín en el siglo XVII. Las monjas Bernardas Descalzas cultivaban verduras y hortalizas en este huerto. Tras quedar en muy mal estado después de la Guerra Civil se demolió la edificación religiosa en 1976 aunque se mantuvo intacto el jardín. Rodeado de edificios de viviendas queda como vestigio y nos evoca al Siglo de Oro del Madrid de los Austrias.

Ya no existe el huerto pero sí hay árboles frutales que lo recuerdan y en el centro está la Fuente de la Priora, una pequeña fuente con tres querubines de bronce.

Se trata de uno de esos hallazgos increíbles, un espacio muy tranquilo. Sentarse en uno de sus bancos y percibir el silencio es un regalo,  sobre todo teniendo en cuenta que estamos en pleno centro de Madrid.

Si queréis visitarlo podéis ver sus horarios de apertura aquí.

  • Jardín de la Casa-Museo Lope de Vega

Un bonito paseo nos separa del próximo jardín, salimos hasta la calle Concepción Jerónima, cruzamos la Plaza de Jacinto Benavente, bajamos por la mítica calle Huertas hasta encontrar la calle Cervantes número 11, allí, en pleno epicentro del Barrio de las Letras nos encontramos con la Casa Museo de Lope de Vega. En este barrio han vivido algunos de los grandes literatos del Siglo de Oro, y visitar el precioso jardín que esconde la casa de Félix Lope de Vega y Carpio (1562-1635) es una de las experiencias más cercanas  la época que podemos tener. En esta casa pasó sus últimos 25 años el dramaturgo y poeta más prolífico de España. Un dato curioso es que la calle en la que se encuentra su casa lleva ahora el nombre de su rival, Cervantes, a su vez enterrado en la iglesia del convento en la cercana calle Lope de Vega.

Lope cuidaba con mucho mimo de los árboles y las flores de su jardín, paseaba por sus rincones o reposaba después de un día de escritura. Tanto en sus diarios como en sus versos dejó constancia del aspecto del jardín y el huerto, y gracias a ello se ha reconstruido exactamente como era. Para su restauración se donaron árboles y flores como el laurel regalo de los hermanos Álvarez Quintero, que fue plantado con tierra negra enviada por Cecilio Rodríguez.

La entrada es gratuita pero tenéis que concertar visita, ver horarios aquí.

Foto por Alfredo Sánchez Romero
  • Jardines del COAM

Tomamos ahora la calle Echegary, cruzamos Canalejas, la calle Alcalá y luego Gran Vía hasta encontrar la calle Hortaleza, en cuyo número 63 se encuentra el Colegio Oficial de Arquitectos. Conocida como La Sede, ocupa lo que fueron las Escuelas Pías de San Antón, y en su interior alberga un jardín, en este caso, contemporáneo.

El Colegio Oficial de Arquitectos de Madrid (COAM) se localiza entre los barrios de Chueca, Chamberí y Malasaña. El Ayuntamiento de Madrid y el COAM fueron los promotores de un Concurso Internacional para rehabilitar las antiguas Escuelas Pías de San Antón que ganó el arquitecto español Gonzalo Moure. Se proyectó así un espacio de estancia, vivo y abierto a la convivencia ciudadana, a la cultura, al arte y a la sociedad, de esta forma el jardín interior ordena todo el conjunto.

El jardín tiene un trazado geométrico, donde la vegetación se centra en algunos árboles rodeados por césped, con senderos de piedra, guijarros y desniveles importantes que forman pequeñas lomas.

Un lugar de sosiego y cultura puesto que el COAM acoge siempre diversas exposiciones, eventos y actos en su sede.

Foto por Pablo Linés
  • Jardín del Museo del Romanticismo

A tres minutos andando del COAM, en la Calle de San Mateo 13 nos encontramos con el delicioso Museo del Romanticismo que guarda en su interior un pequeño jardín donde además se encuentra un precioso Café y salón de té, donde podrás disfrutar de sus tartas y bollería casera, perfecto para un desayuno o merienda.

Volvemos ahora al siglo XIX y nos sumergimos en las obras de Gustavo Adolfo Bécquer, Goethe, Lord Byron o Rosalía de Castro. El museo inaugurado en 1924 tiene su sede en un palacete de 1776 y contiene una encantadora colección de más de 1.600 piezas que incluyen muebles, pinturas, vajilla, pianos… que recrean la vida cotidiana y las costumbres de la alta burguesía durante el Romanticismo

La entrada tanto al Café del Jardín como a la Tienda-Librería es gratuita e independiente a la visita del Museo.

Foto por Millars
  • Jardín del Museo Sorolla

Otro paseo de unos veinte minutos nos separa del siguiente jardín que también se encuentra en un museo, el de Joaquín Sorolla.  El pintor que fue un gran exponente del ‘luminismo’, la celebración de la luz, se hizo construir en 1910 esta casa para pasar sus últimos años. En ella se abrió el museo y uno de sus mayores atractivos es su pequeño jardín, de inspiración musulmana, pero con una pérgola de estilo italiano que inspiró numerosas obras de arte a su promotor. Es un tranquilo oasis de calma en medio del tráfico de la calle General Martínez Campos, y a escasos metros del Paseo de la Castellana.

Para visitarlo, recomendamos consultar los horarios de apertura y las tarifas del museo, podéis encontrarlo aquí.

  • Jardines del Museo Lázaro Galdiano

A apenas a diez minutos andando nos encontramos con otro museo que exhibe un precioso jardín: en la lujosa calle Serrano, en el número 112 se encuentra el Museo Lázaro Galdiano. Este museo inaugurado en 1951 se instala sobre el propio palacete que fue residencia del financiero, bibliófilo y filántropo José Lázaro Galdiano (1862-1947).

Conocido como Palacio de Parque Florido, el hoy museo de la Fundación alberga una colección de 15.000 pinturas y objetos de arte, que abarcan 24 siglos, acumulados durante más de 70 años. Destacan obras de El Greco, Velázquez, Murillo, Goya, El Bosco, Cranach o Constable.

Diseñado originalmente por la firma de jardinería Spalla y realizado entre 1907 y 1909, el jardín tiene unos 5.000 m² y se sigue las tendencias francesas de la época a base de senderos sinuosos, islas de césped y un variado repertorio arbóreo con sóforas, cedros, palmeras, magnolios, plátanos o almeces. En este idílico jardín se combina el entorno natural con la arquitectura de la fachada del Palacio, presidida por dos esculturas alegóricas de la Primavera y el Verano en mármol blanco de principios del siglo XX.

Podéis consultar los horarios de apertura del museo aquí.

  • Fundación del olivar de castillejo

No es necesario salir de Madrid, ni siquiera cruzar la M-30, para encontrarnos un magnífico olivar. El huerto de olivos de la calle Menéndez Pidal número 3 bis está a pocos metros del Estadio Santiago Bernabéu. Este espacio verde y rústico es sede de la Fundación Olivar de Castillejo, entidad que continua la labor iniciada por José Castillejo Duarte que, siendo discípulo de Francisco Giner de los Ríos (fundador de la Institución de Libre Enseñanza), compró este olivar en 1917 y convenció a un grupo de intelectuales para vivir allí y disfrutar de la vida saludable en el campo.

La Fundación ha resistido a la presión urbanística y conserva intactos más de cien olivos centenarios junto con almendros, jaras, retamas y al borde de las parcelas, romeros. Este increíble entorno natural fue a principios del siglo XX lugar de tertulias de personalidades de la vida intelectual, política y social como Miguel de Unamuno, Ramón y Cajal y José Ortega y Gasset.

Actualmente en su jardín se organizan diferentes actividades culturales, entre ellas un cine de verano “Las Noches del Olivar” que congrega a decenas de madrileños los meses de julio y agosto o conciertos al aire libre, planazo para las tardes-noches, de martes a sábados.

Más información en este enlace.

 

Foto por Bobo Boom
  • Rosaleda del Parque del Oeste o de Ramón Ortiz

Acabamos nuestra ruta en un lugar imprescindible para visitar en primavera, la rosaleda de Ramón Ortiz, que debe su nombre al jardinero del Ayuntamiento que la construyó. Creada en el año 1955 tiene más de 30.000 metros cuadrados de extensión y cuenta con unos 20.000 rosales plantados que en primavera es un espectáculo para los sentidos, sobre todo la vista y el olfato.

En el centro se sitúa un estanque con nenúfares sobre los que reposa la escultura de una ninfa. Las pérgolas se llenan con más de medio millar de variedades de rosas y cada año, más… Variedades históricas de rosales, cultivadas para ganar concursos de botánica y horticultura que se encuentran distribuidas por todo el parque.

Todos los años se celebra en esta Rosaleda el Concurso Popular Rosa de Madrid y el Concurso Internacional de Rosas Nuevas Villa de Madrid con la participación de rosales de todo el mundo.

Se puede visitar gratis todos los días del año, más información sobre horarios aquí.